"El Cantar de Mío Cid" - Análisis literario (Estructura , personajes, recursos, finalidad)

En la entrada anterior hice una breve introducción sobre la poesía épica y comencé con "El Cantar de Mío Cid" (CMC) hablando sobre su origen y los interrogantes que se plantean sobre su autoría. 

Continuando con el análisis de esta magnífica obra, sigo, en esta ocasión hablando de su estructura.
Los 3730 versos que componen el poema fueron agrupado por M. Pidal, en 3 cantares distintos que se han mantenido en ediciones posteriores:
  • "Cantar del destierro"
  • "Cantar de las bodas"
  • "Cantar de la afrenta de Corpes"
 M. Pidal, con su teoría de lso dos autores, asignaba la prioridad cronológica al "Cantar del destierro", cración del juglar de S. Esteban de Gormaz, mientras el "Cantar de las bodas y el "Cantar de afrenta de Corpes" serían obras del refundior, juglar de Medinaceli.
Algunos estudios han subrayado la fuerte unidad que constituye en sí mismo el segundo cantar. Richthofen considera que casi todo él es la base de la obra y está escrito con anterioridad al primero. El autor habría empezado "in medias res" con un poema corto en el que se produce ya el desenlace. Tras otras victorias, el Cid consigue su mayor éxito militar: la toma de Valencia, y se reconcilia con el rey. Ampliando sucesivamente estos materiales por delante y por detrás se habría llegado al poema que tenemos. Éste es el criterio que se tuvo en cuenta para separar esta parte de la anterior, y de la siguiente. En cuanto al paso del primer cantar al segundo, está claro que no hay un cambio de estructura o trama. El Cid sigue luchando contra los moros y aún no ha conseguido su objetivo. La separación entre el segundo y el tercero es más profunda. Al final del segundo se nos dice que los jóvenes matrimonios viven felices en Valencia durante dos años. El tercero comienza directamente con la escena del león, a partir de la cual se cumplen los malos presagios del Cid respecto a sus yernos.
Garci-Gómez cree que el poema se divide en dos partes:
  • Primera parte: Los dos primeros cantares
  • Segunda parte: Tercer cantar.
El tema de la honra como factor estructurante de la acción.
La crítica coincide en señalar la perfecgta estructuración del poema, en la que los elementos temáticos y estilísticos quedan perfectamente integrados.
Chasca afirma que todo el poema está estructurado en torno a un tema central: el restablecimiento de la perdida honra del héroe. Desde el cominezo, el Cid sigue por sus propios méritos una ascensión que le lleva a su engrandecimiento. Cuando está en un momento cumbre, sobreviene una nueva caída con la afrenta de Corpes; pero este deshonor da pie a que el protagonista llegue al punto más alto de su honra al vencer a los condes y emparentar con los reyes de España gracias a la segunda boda de sus hijas. La restitución de la honra perdida trae consigo al protagonista su ascenso al poder. 
Ligada a este tema principal está la relacion del Cid con el rey Alfonso VI.
Cualquiera que fuera el orden genético de las tres partes en que tradicionalmente se vino dividendo, lo que parece fuera de duda es que la obra sufrió difrentes remodelaciones y refundiciones hasta que un último autor la configuró tal como hoy la conocemos.
El verso épico, según Navarro Tomás tiene como características métricas:
  • Anisosilabismo (sin medida métrica fija)
  •  División interna en hemistiquios también en número desigual.
  • Asonancia.
La "e" paragógica: es la "-e" con que terminan algunos de los versos del CMC. El fonómeno se da igualmente en el romancero. Pero ¿es una "e" recuerdo vivo de una antigua "e" latina o una mera licencia peética para convertir en llana o grave una rima aguda? M. Pidal explica que en el S. X y la primera mitad del S. XI, la lengua castellana era propensa a la conservación de la "-e", proveniente del latín; sin embargo, en la segunda mitad del S. XI, el idioma propende a la decisión contraria: pérdida de la "-e", abundando en el idioma las terminaciones en consonante. Al pnerse de moda en el S. XI, las terminaciones en "-e", el hablandte que quiere presumir de culto, prodiga estas terminaciones incluso en palabras cuyo origen latino desconoce tal "e". La vitalidad que tiene la épica en el S. XI fue tan intensa que esas formas lingüísticas se imponen en los siglos sucesivos.
Lapesa afirma que la épica conserva usos lingüísticos arcaizantes, que daban sabor de antigüedad al lenguaje, a tono con la deseada exaltación del pasado, y que, a la vez, servían para facilitar asonancias... y añadían esta "-e" a palabras que orginalmente no la tenían. 
En cuanto a las estrofas, en el CMC no hay estrofas definidas; los metros se agrupan en series irregulares de versos con rimas asonantadas. Estos conjuntos reciben el nombre de "tiradas". La extensión de estas agrupaciones es muy variable. Las hay de tres versos, mientras otras sobrepasan los 100, no faltando también las llamdas "estrofas gemelas".
En cuanto a su estructura interna, la unidad que aparece en el "explicit", al ser calificada por Per Abad de "libro", término que se aplicaba en la época sólo a una obra que tenía unidad interna. Esta unidad se observa desde la perspectiva del héroe que mantiene el desarrollo argumental, desde el comienzo hasta el final. Toda la acción se desembuelve a través de un progresivo ascenso en la consideración social de Rodrigo.
El poema se organiza siguiendo esta progesión de una parte de la vida del Cid, desde que pierde el favor real de Alfonso y sale desterrado: 
"de los sos ojos tan fuertemente llorando"
hasta que lo recobra:
"oy los reyes d'España sos parientes son"

A lo largo del poema asistimos a una constante tensión argumental, cuyos sucedsivos desenlaces parciales constituyen la unidad de la obra. Esta unidad argumental se logra a base de tres orientaciones en cuanto a la materia narrativa: el destierro, la afrenta de Corpes y las Cortes de Toledo. Estas tres orientaciones de la materia narrativa son, a la vez, complementarias, y están en función de restablecer la perdida honra del héroe, tema núcleo del Cantar.

Ahora, voy a hablar sobre la lengua del CMC
En líneas generales, el  sistema fonológico, fonético y ortográfico del CMC coincide con el llamado "español alfonsí". M. Pidal parte de la idea de que la actual versión, conservada en el códice del S. XIV, no corresponde a la versión original, que él sitúa en 1140. La transmisión oral del cantar de gesta determina el "lenguaje épico" en el que el formulismo es su nota predominante. Consecuencia de este oralismo, según Lapesa, es una sintáxis en la que abundan la yuxtaposiciñon y la escasez de nexos sintácticos. La morfología tiene también sus particularismos, como el uso anárquico de los verbos, las perífrasis verbales:
  • querer + infinitivo = "ir a", "estar a punto de"
  • haber + infinitivo
El léxico es una mezcla de lo popular y lo arcaico, pero sin caer en lo plebeyo. Los juglares épicos cantan para toda la sociedad.

Pero nos preguntamos... el CMC  ¿realidad histórica o ficción literaria?
La crítica está dividida. Unos autores siguen la tesis de M. Pidal, aunque con ciertas reservas en su defensa del carácter histórico del núcleo principal del poema, mientras otra parte de la crítica adopta una atitud más cercana a lo artístico que a lo histórico, acentuando la ficción literaria como núcleo narrativo.
El poema es una obra más bien de ficción que de historia, auqnue tuilice personajes y acontecimientos históricos. Lo artístico está en presentar toda la trama como algo que pude haber sucedido, es decir, la obra tiene la cualidad de la "verosimilitud literaria".
Otros recursos poéticos son: el humor, el cual se utiliza muy acertadamente en determinados momentos para rabajar la tensión dramática. Unidad rítmica bipartidta, expresiones paralelas, adjetivación epitética, simbolismo...
Por lo que el poema sería literatura propagandística o poesía comprometida.

Si hablamos de la caracterización de los personajes, el Cid y los suyos llevan la mejor parte en esta caracterización. El poeta presenta a su héroe como ejemplo o espejo en donde había de mirarse el hombre castellano de la época: un caballero que con su esfuerzo personal, respetando las leyes del feudalismo, pasa de la nada al todo, de la deshonra a la más alta glorificación, de la miseria a la riqueza. Al lado del héroe está su familia: su mujer y sus hijas. Son personajes que sirven para dar realce al hére como espeoso y como padre. Las mesnadas del Cid son también calificadas con atributos positivos: hombres esforzados, valientes y dignos de servir al héroe. Los personajes eclesiásticos que aparecen realzan también al héroe.
El lado negativo en la caracterización literaria de los personajes se proyecta sobre los enemigos del Cid. El héroe ejemplar y modélico aumenta en bondad, presentado a unos enemigos como encarnación de las fuerzas del mal.
La caracterización del rey Alfonso se apoya en la estructura feudal que actúa como telón de fondo en toda la obra. La personificación del rey Alfonso VI sufre una evolución; si bien no hay ataques directos contra el rey, el tono con que comienza el poema es claramente antialfonsino; a medida que transcurre la acción, se nos presenta como un monarca ideal, gracias a la intercesión del héroe.

En lo que se refiere a su finalidad, el CMC serviría de propaganda al sistema feudad para subsanar el desorden iniciado por un vasallo que se revela contra el sistema en tres niveles:
  • Nivel político: Enfrentamiento entre Castilla y León.
  • Nivel socioeconómico: Enfrentamiente entre el pueblo y la oligarquía aristocrática; los primeros luchan por defender el ascenso social; los segundo, ponene coto cerrado a sus privilegios; el poeta va favor de la naciente burguesía, arraigada en el pueblo, por ello ridiculiza a la aristocracia.
  • Nivel individual: El héroe, el Cid, sería la personificación de los ideales del hombre castellano; de ahí que la ejemplaridad sea una de las funciones más significativas de la obra.
El núcleo central en torno al cual se estructuran todos los elementos temáticos y literarios es el tema de la honra. Al ser la literatura medieval de naturaleza fundamentalmente social, muchas de las unidades de significación del texto literario, remitirán a códigos que sólo desde la sociología adquieren significación.
El poema sería un canto de glorificacióna ese nuevo estamento.. Un caballero cuyos ideales están muy lejos de los ideales que el romnticismo quiso ver en el héroe épico. busca y lucha por su honra, esto es por crecer en riquezas y conscuentemente, el prestigio social.

El CMC se caracteriza por su irregulidad métrica, que se manifiesta en:
  • No organización estrófica. Los grandes poemas épicos no se estructuran en estrofas, pero los versos se agrupan en largas tiradas monorrimas (un número variable de versos con una sola rima).
  • Verso irregular. Los versos cuya medida oscila entre las 10 y las 20 sílabas métricas, cosntan normalmente de 2 hemistiquios de 6 - 8 sílabas cada uno.
  • Rima asonante en todos los versos de cada tirada.
El estilo del CMC. Los juglares al recitar los poemas, emplean indistintamente rasgos idiomáticos propios de la épica (el estilo épico) y, por tratarse de una literatura de transmisión oral, recursos de la lengua hablada (el llamdo estilo oral formulario). Este estilo épico se caracteriza por las siguientes peculiaridades lingüísticas:
  • Epíteto ritual o épico: que asigna al héroe un rasgo identificador; así en el CMC se individualiza al protagonista como "el de la luenga barba" o "el que en buena hora nació".
  • Enumeraciones descriptiva: en las que se repiten palabras como: tanto, cuanto, mucho...
El estilo del CMC consta de:
  • Rasgos de humor: Insertando en mitad del relato algunas escenas que rebajan la tensión creada por el conflicto central, como son: el episodio del Conde de Barcelona, la escena del enganño que Martín Antolíez infringe a Raquel y Vidas y el episodio del león, anteriormente mencionado. Se ve comicidad cuando se burlan de alguien cuando llenan un arca de arena y dice que es oro (por lo que el Cid es más listo y los demás más tontos)
  • Estructura temporal: El tiempo de la acción aparece como un continuo en el que se van desarrollando los hechos. Vemos como se suceden los días y las noches. Varias veces se precisa el tiempo transcurrido, lo que nos permite deducr aproximadamente lo que duran los hechos narrados. Ejemplo: en el verso 1169 se nos dice que la campaña contra los moros por tierras aragonesas y valencianas se desarrolla entre 5 y 6 años. 
Destaca la utilización de los tiempos verbales en la estructura temporal. Se combinan el indefinido, el presente, el imperfecto y el perfecto. Chasca calcual que el uso del imperfecto es mayor en el primer cantar y va disminuyendo progresivamente; al indefinido le sucede lo contrario. El aspecto perfectivo del indefinido suele ir reforzado por el significado del verbo, mayoritariamente perfectivo. Se subrayan así determinados actos heroicos. Pero cuando se usa el imperfecto, éste impone su aspecto durativo al verbo perfectivo. El indefinido tiende a usarse en acciones individuales y el presente para plurales. Es muy frecuente el uso de perífrasis verbales, que a veces conservan su significado y otras lo pierden, llegando a significar lo mismo que la forma simple.

Por lo tanto, este héroe que es el Cid, además de la valentía, tiene otro don que es la mesura, el de controlarse a sí mismo. Todos los temas que trata la obra confluyen en uno solo: el valor del héroe frente a las injusticias. Son estas finalidades las que definen en sí a la obra:
  • Reflejo de un sentimiento antinobiliario.
  • Deseo de salvar al rey.
  • Afán propagandístico de lo que sería la Roconquista.
  • Otros a destacar también son: el mérito personal, los valores individuales...
El poeta trata de la historia de un héroe que existió realmente y a partir de unos hechos, más o menos históricos, vemos qué ralacién entre los invasores morese se va a establecer. Lo que conocemos a través del poema es la actitud y sentimientos del Cid cuando lo destierran. Por ejemplo: "llorar de los ojos" significa que se caen las lágrimas pero sin acompañarlo de más muestras de dolor. 
Es una obra artística muy cuidada y expléndidamente planteada, es un arte oral y aquí las terminaciones de los versos sufrían una decadencia, alargando y acortando vocales por lo que no intervenían el número de sílabas.
También vemos a través de la obra que el Cid es un personaje religioso  y monárquico en sí mismo. Según el verso 9, no culpa al rey de su destierro por lo que sigue admirándolo y respentando a su rey, sin embargo sí culpa a los nobles envidiosos. En las tiradas 12 y 17 se afirma la religiosidad y el lado humano del Cid. Un episodio destaca la visión que éste tiene de un ángel, al ser un sueño sigue siendo verosimil. El ángel está dentro de la ortodoxia cristiana, pudiendo ser algo psicológico, el Cid reza porque está preocupado por destino. En la segunda tirada vemos unos anuncios o augüeros. El último verso de la segunda tirada se ve la ironía y un cambio de actitud frenta a la tristeza del principio se sencuentra ahora el ánimo. Según avanzamos, nos cuenta que al ser desterrado no le dan cobijo ni sustento. Así pues, al principio se nos describe al pesonaje y lo ensalza. Se destaca también la clemencia del Cid ante los moros en el ataque a Cstejón (tirada 25)
En el verso 2403 (tirada 118) hay otra batalla y juega con el humor negro, se personifica a los caballos.
En el segundo y tercer cantar se puede ver un engrandecimeinto de poder que va en paralelo a la demanda de perdón del rey y también se ve la amistad de los Infantes de Carrión que van mostrando su verdadera personalidad y corbardía.
No hay que olvidar que es la época del "exemplum": la codicia se paga y tiene un precio.
La conclusión del poema es que si el Cid ha perdido el honor después recupera todo con creces, dinero y honor, gracias a su valentía frente a las injusticias.
 

Bibliografía
  • José María Díez Borque (ed.): Historia de la literatura española, Madrid, Ed. Taurus, 1980. Cuatro volúmenes.
  • Felipe B. Pedraza y Milagros Rodríguez Cáceres: Manual de literatura española, Tafalla, Ed. Cénlit, 1980. Doce volúmenes.
  • Angel del Rio: Historia de la literatura española, Barcelona, Bruguera, 1982. Dos volúmenes.
  • Francisco Rico (ed.): Historia y crítica de la literatura española, Barcelona, Ed. Crítica, 1980. Ocho volúmenes y varios suplementos.


Las dos entradas sobre el Cantar de Mío Cid son una base para incentivar la lectura y el estudio de esta obra, he de indicar que existen estudios más actualizados, para quien quiera investigar más recomiendo la lectura de la tesis doctoral de Alfonso Boix Jovaní galardonada con el Premio Internacional "Academia del Hispanismo" de Investigación Científica y Crítica sobre Literatura Española 2012: «El Cantar de mio Cid: adscripción genérica y estructura tripartita».


Comentarios

  1. Hey! he decidido entregarte dos premios por tu esfuerzo y creatividad, informate aquí! : http://ladiferenciaentrelobuenoyasombroso.blogspot.com/2014/06/premios-dardos-y-liebster-award-d-chloe.html

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Chloe Rar!

      Muchas gracias por los dos premio. Me alegro de que el blog os guste y os resulte interesante.
      ¡Muchas gracias por leerme!

      Saludos!!!

      Eliminar
  2. Como dice Homer: "¡Qué bueno, Qué bueno, Qué bueno!

    ¡A ver el próximo análisis!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias!

      Aún no sé de qué tratará el próximo especial, espero que sorprenda, jejeje

      Saludos!!!

      Eliminar
  3. ¡Muchas gracias por recomendar mi libro! (Uy, parezco Umbral). Soy Alfonso Boix, autor del "Cantar de mio Cid: adscrpción genérica...". Un saludo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Alfonso:
      Gracias por pasarte por mi humilde blog.
      Un placer recomendar tu magnífica tesis, pues yo sólo he dado un par de pinceladas y tu estudio es mucho más pormenorizado y actualizado.
      ¡Un saludo!

      Eliminar
    2. Tu blog es estupendo!! Ya lo sigo vía Facebook (acabo de enviarte un mensaje por allí). Saludos!!

      Eliminar
    3. Muchas gracias, Alfonso :)
      Es un placer tenerte de seguidor. Espero que te quedes mucho tiempo por aquí y te invito a comentar en otras entradas.
      Un saludo!

      Eliminar
  4. ¡Muchas gracias por recomendar mi libro! (Uy, parezco Umbral). Soy Alfonso Boix, autor del "Cantar de mio Cid: adscrpción genérica...". Un saludo!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

"La biblia de barro" de Julia Navarro

El lápiz del carpintero - Manuel Rivas

"Antígona" de Sófocles (Análisis literario - Entrega 2)