Que mi perro acuda cuando lo llamo

Bien sabido es que la paciencia es la madre de la ciencia, y debemos reconocer que hay veces en que no la tenemos. Pues es precisamente la paciencia y el cariño la clave para educar anuestra mascota.

Cuando más frustrados nos sentimos es cuando nuestro peludito no nos hace caso cuando lo llamamos para que se acerque a nuestro lado. Y al frustarnos nos enfadamos y lo castigamos verbalmente. Esto incluso puede tener una consecuencia negativa, haciendo el efecto contrario, que el perro nos tema.
Para empezar a educarlo en este sentido, lo mejor es comenzar en un sitio controlado, como por ejemplo el hogar, premiando la conducta positiva del animal. Para ello podemos acariciarlo, decirle "buen chico" o premiarlo con una golosina. Reforzando la buena conducta obtenemos la repetición de la misma.

El cariño y aprecio del animal debemos ganárnoslo y él debe ver en nosotros un líder, un referente al cual no sólo querer, sino también sentirse agusto y protegido.
Empecemos poco a poco llamando por su nombre al animal y premiando cuando nos mire al llamarlo. El tono de la llamada debe ser amable. Este ejercicio lo repetiremos más veces.
Después iremos avanzando. Esta vez añadiremos a su nombre una palabra para distinguir que lo que queremos es que venga y se acerque a nosotros. Por ejemplo: ¡Maya ven!. Aquí podemos ayudarnos de la correa para enseñarle lo que queremos que haga, tirando suavemente de la correa hacia nosotros y quitando la tensión de la correa una vez que el perro empiece a andar. (No arrastraremos al perro, simplemente es un pequeño tironcito suave). Cuando el perro venga lo premiaremos. Lo repetiremos varias veces y después descansaremos y lo iremos repitiendo de cuando en cuando. Evitando cada vez más el uso de la correa.
Depués de repetir estos ejercicios y cuando hemos conseguido la atención del perro y que venga hacia nosotros sin correa,  llevamos el ejercicio a más. A la misma distancia de siempre decimos su nombre: ¡Maya! y seguidamente le damos la señal que distingue lo que queremos que haga: ¡Ven! En este momento nos giramos dándole la espalda, damos un par de pasos y nos volvemos otra vez, premiando el hecho de que nuestra mascota nos sigue y quiere acercarse a nosotros. Si esto no sucediera repetimos el ejercicio hasta que lo consigamos. Paciencia.
Lo repetimos más veces para que se vaya acostumbrando.

Así y poco a poco vamos aumentando la dificultad, avanzando cada vez más y alejándonos cada vez más. Cuando esto salga siempre a la primera podemos ir a la calle.

De momento, en la calle lo controlaremos con la correa. dejándola cada vez más larga  (por esto necesitaremos una correa resistente y de unos 3 metros de larga, además de un collar cómodo) y repitiendo los ejercicios que hemos hecho en casa hasta que el animal venga. Llevaremos en una bolsita los premios para reforzar la conducta.
Cuando llegue el momento y esté preparado, lo dejaremos suelto durante un rato, procurando que sea al aire libre en un lugar controlado. Primero lo dejamos unos minutos que olisquee y estire las patas, tras esto, lo llamamos y si viene premiamos, así centramos su atención en nosotros. Lo seguimos dejando que olisquee otros pocos minutos y volvemos a repetir el ejercicio. 
 

Es conveniente, que algunas veces se acostumbre a ir atado y otras suelto.






El tipo de ejercicio que os he recomendado es una educación canina en positivo. ¿Qué significa? La educación canina en positivo se basa en la utilización de refuerzos positivos (caricias, comida, premios, juegos) para educar y enseñar al animal. Este tipo de educación es muy divertido y además refuerza una relación de respeto, confianza y amor con tu peludito. Es como en el cole, si lo pasas bien se aprende mejor y más rápido. Las leyes del aprendizaje animal dicen que una conducta no reforzada tiende a extinguirse y una conducta que se refuerza positivamente tiende a repetirse. Si educamos de esta manera a nuestra mascota no necesitaremos otros métodos tradicionales que son más negativos, como por ejemplo: castigos, collares eléctricos o de pinchos, etc.

Espero que estos consejos os sirvan y podais disfrutar de vuestros peluditos aún más.

Comentarios

  1. ¡Muchas gracias por tus consejos :) La verdad es que yo nunca he tenido problemas a la hora de llamarlos. Siempre uso un tono de voz con los perros muy dulce que es muy caracterísitco y lo identifican a la primera :) Reconozco que en ese sentido soy muy empalagosa ;)

    Besos!!

    Laura

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    Respuestas
    1. ¡Hola Laura!
      Si los tienes desde cachorros me figuro que no tienes problemas, además, sé que tú los tratas con cariño y paciencia. Quizá que este post va mas dirigido a las personas que adoptan un peludín, lo cual conlleva un período de adaptación por ambas partes.
      Besotes!!
      MariCarmen

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